08 de Kizorna de 1491 _ Los Secretos de Atlantia
08 de Kizorna de 1491
Querida mamá:
Ya hemos llegado a Kalinpport.
Me sigue dando pena que nuestro encuentro haya sido tan breve, pero estoy contenta de haber podido ayudar a nuestro preciado Alerce Rojo a salir del embrujo al que mi turbia sombra le había sometido. Sé que aún tendrás muchas cosas que procesar, pero, sinceramente, le dejo a Prilin la responsabilidad de explicártelas ya que, al fin y al cabo, yo solo era una mocosa cuando todo eso ocurrió y Ruphay una mocosa de unos pocos años más. No pude evitar que el coletero que mi maestra me regaló impusiera su voluntad mágica sobre mí y me usase de aquella terrible forma. Pobre Gabro... Pensar que se fue sin poderse despedir y que su identidad quedó relegada a la de un desagradable huraño que asustaba a los niños... Ojalá con el tiempo se entiendan las cosas. Yo, por lo pronto, me siento más confiada y esperanzada. El coletero ahora representa para mí la lección de que se puede salir bien parada de las cosas malas e injustas de la vida si cuentas con la ayuda adecuada. Espero que tú no estés muy asustada. Piensa que ahora soy una cazadora de sombras con algo de experiencia y que van conmigo Draelin y Yast, dos aventureros de gran maestría y múltiples habilidades y, ante todo, leales compañeros. Estoy muy contenta de que les hayas podido conocer. Dicen que Alerce les ha parecido un pueblo entrañable y que has sido una anfitriona encantadora.
Como te decía, aunque la despedida se ha hecho dura, ha sido algo menos dolorosa gracias al viaje en la alfombra voladora que nos han regalado Prilin y Ruphay, que ha sido maravilloso. Siempre soñé con poder tener una experiencia así y ahora puedo repetirla las veces que quiera. Y me voy cargada con la ilusión de retomar la aventura que salí buscando cuando me marché de casa y me acompaña la imagen de nuestro querido alerce centenario, que empieza a reponerse del hechizo, además de arropada aún por la calidez de vuestros abrazos. Gracias por todo, mamá.
Y bueno, dejando a un lado los sentimentalismos, quería aprovechar para contarte que Kalinpport es un lugar lleno de colores y olores que nunca había podido probar. Hemos podido comprar algunas cosas muy curiosas. Te alegrará saber que ahora tenemos una varita para poder mantener nuestra salud perfectamente bien y que llevo un escudo. Es una pequeña rodela, solo es por estética, que nos han dicho que ahora se llevan mucho, no tienes nada de lo que preocuparte. Nos está gustando mucho. Quizás compre algunas especias para podértelas mandar y que cocinemos algún plato nuevo juntas a mi vuelta.
Un beso fuerte,
tu Nubecita.
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